Otra de las que yo denomino "Patologías del alma" es el vacío. Podés estar rodeada de gente, podés estar metida en el tumulto más grande del mundo, pero sentís un hueco adentro. Ese hueco a veces se confunde con la culpa, o con el dolor, pero no es más que el vacío. Es como una falta que parece imposible llenar porque, de hecho y aunque lo intentes, no se llena con nada: Ni con música, ni con gente, ni con plata, ni con cosas. Simplemente no se llena, y se va agrandando con el pasar del tiempo si no encontrás esa parte justa que simula poder llenar ese hueco.
Igual llegué a una -horrible- conclusión: Durante el tiempo que estés buscando la manera justa de llenar el hueco o de solucionar el problema del vacío, es el punto justo en el cual se tocan el vacío con los dolores del alma.
Lo difícil de todo esto, es superar esos lapsos.
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