Siete.
"Vos no sabés cómo nos divertíamos", me dijo. "Al saber que las bombas inglesas caían cada tres segundos el juego consistía en: "Uno, dos, tres... Seguimos vivos". Y el pozo se llenaba de un silencio similar al de un cementerio, hasta que cayera la nueva bomba y volviéramos a contar..."
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