Se siente como un nudo en el estómago, tan pero tan fuerte que te hace doler hasta el alma. No sé bien dónde queda el alma, ni si el alma duele, pero es tan profundo el nudo que siento que se me estruja el alma. Este nudo se situa justo entre la boca del estómago y el corazón, como si fuese un huracán constante.
Consecuencia de eso, las palabras no salen: Ni lindas, ni feas, ni dulces, ni agresivas. Simplemente no salen. Tampoco las expresiones faciales, ni corporales. Estás como dura en el medio de la nada, estás como un ser inerte mientras la vida se te pasa.
Honestamente no me imaginaba que amar podía doler tanto, tanto, tanto.
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