lunes, 13 de junio de 2011

Veinticuatro.

No vamos a dar el brazo a torcer, aparentemente. Ni vos ni yo estamos dispuestos a ceder ni un centímetro. Seguimos tirando de la soga que, cada minuto que pasa, parece estar más cerca de cortarse. Ni yo voy a cambiar de parecer, ni vos vas a reconocerme nada. Y así seguimos. Pasan los minutos, las horas y, hasta me animaría a decir, los días. Parece que esta espera va a ser larga. Apuesto a que nisiquiera se te cruza por la mente comunicarte conmigo, mientras yo no paro de pensar en el momento en que te dignes a hacerlo. Pero no vamos a dar el brazo a torcer, aparentemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario