domingo, 15 de agosto de 2010

Once

¿Cómo me di cuenta de eso? Durante una discusión.

Recuerdo, de manera casi exacta, la manera en la que se dieron las cosas. Una noche hicimos una reunión de equipo en un bar de Recoleta, sobre la calle Ayacucho. Como de costumbre, llegué tarde consecuencia de los medios de transporte públicos que tan a mal traer me tienen. El lugar estaba bastante bien ubicado, muy lindo, muy iluminado, pero bastante concheto para mí gusto. Pasaban música electrónica, de esa que después de un rato de escucharla, te parte la cabeza en mil pedacitos.
Pero eso no importaba, lo importante era la reunión que estaba a punto de realizarse. Llegamos e hicimos uso de la reserva que había hecho una de las integrantes: Una mesa bastante amplia, dado que eramos unas diez personas. Durante la cena, hablamos del tema puntual que era el próximo proyecto, las nuevas tapas, las notas y cosas varias.

A ella la escuché varias veces decir la palabra "Puto" a lo largo de la noche, y en cuánto nos pusimos a hablar de temas personales le dije "Callate, si de todos los que estamos sentados acá, la más puta sos vos". Y ahí se calló, no dijo ni una palabra más durante un lapso que, creo, duró aproximadamente quince minutos. Acto seguido, buscó su atado de cigarrillos y salió rumbo a la puerta.

Al ser yo también fumadora, la acompañé. Y ahí fue cuando me di cuenta de todo.

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