domingo, 30 de enero de 2011

Veintidos.

- Ella sonreía de una forma tan especial. ¿Vos cómo sonreís?
- Mirá, nunca me fijé eso, pero mi mamá siempre dice que se me hace un hoyuelo del lado... derecho creo. No sé, siempre me confundo la derecha con la izquierda. ¿Vos te confundís la izquierda con la derecha?
- Si, suele pasarme. Igual, es un error común en las personas.
- Las personas están llenas de errores, me incluyo.
- ¿Vos qué errores tenés?
- Me considero una persona soliltaria, exigente, soñadora...
- Soñar no es un defecto.
- Para mí sí lo es.
- No es más que una capacidad de las personas de ver más allá de lo abstracto, más allá del acá y del ahora.
- Muy lindo lo que decís, en cierta forma puede ser verdad, aunque muchas veces juegue en contra. Tenés lenguaje de escritor, ¿a qué te dedicás?
- Soy médico forense.
- Analizar muertos, ver huesos, sentir sangre... Mmmm... qué asco.
- Eso es lo que hace tan especial mi trabajo. Sin embargo, y cambiando un poco de tema, pareciera que vos tuvieras voz de cantante... Suave pero imperativa, pareciera que sos de las que dan órdenes de una manera casi constante.
- ¿Yo? ¿cantante? Por favor...
- ¿Te dije alguna vez que con el simple hecho de conocer la voz de alguien puedo saber cómo es?
- ¿Ah, si? Y ¿Como soy yo, entonces?
- Fría, distante. No te gusta involucrarte, te mantenés bastante alejada de las cosas.
- Hay momentos en los que es necesario tomar distancia de ciertas cosas.
- En cambio ella no, ella se aferraba a lo que quería, a lo que sentía que valía la pena. Tenía una voz admirable, así como de fumadora, rasposa y grave. Y eso que no fumaba! Pero, ¿sabés qué fue lo peor? Que con esa misma voz que yo tanto admiraba, ella una noche me dijo "No te quiero más" y se sonreía mientras lo decía...
- ¿Un consejo? Levantate temprano y cuando estés en el baño, lavate los dientes con pasta dental de frutilla, de esa que usabas cuando eras chiquito. Te levanta el ánimo, o por lo menos a mí. Además, después, con el tiempo, se te vuelve vicio. Pero no es un vicio malo, todo lo contrario, te ayuda a los dientes.
(Ruido en la línea)
- Bueno, se está por cortar, un gusto.
- Igualmente...
(Se corta la comunicación)

sábado, 15 de enero de 2011

Diecisiete.

Nunca había visto la muerte tan de cerca, solamente había oído hablar sobre ella. No pensé que fuese tan repentina, tan fría. En pocos días va a hacer un mes de tu partida y todavía no logro olvidar el último cumpleaños que pasamos juntos, estabas tan íntegro y radiante que seguramente sea por eso por lo cual no quiero olvidarte. No quiero dejar ir esa imagen. Pero sí quiero dejar ir la última imagen tuya que tuve: Estabas frío y con los ojos cerrados. Ya no podías decirme nada, y yo ya no podía hacer más que extrañarte.

Simplemente vino y te llevó, y así se llevó gran parte de lo que fui alguna vez.

Dieciseis.

Cuando el nudo en la garganta ya se te hace inmenso y la cabeza no para de pensar, no te queda otra que cerrar los ojos, escuchar una linda canción y dejarte llevar. Y en una de esas, llorar.